Lo más visitado...

21 dic. 2009

Don Laureano de los Llanos, alcalde de Felix y diputado a Cortes en Cinco Legislaturas


Hijo del médico don Martín de los Llanos, fue don Laureano no sólo la personalidad más sobresaliente de su época en el ambiente comarcal, sino una de las figuras más influyentes durante varias décadas en la provincia.

Bajo la atención materna, recibió en Felix las primicias de su educación, dando pruebas de una inteligencia especial y una firmeza de carácter que le identificó de por vida. Siguió estudios de Leyes, que compatibilizaba con la gestión de la hacienda familiar, en la que se contaba una importante participación en la sociedad Mina de Berja. La vinculación a su rama felisaria debió de motivar su apego a la tierra, pues en ciertos momentos de su vida pública tenía a gala utilizar la profesión de labrador.

Introducido desde muy joven en la política liberal emanada de las recientes Cortes de Cádiz, participó con serenidad y acierto en las cuestiones públicas que afectaban a los distritos de Felix y de Berja. De su directa intervención en mejoras realizadas en Felix se recuerdan, entre otras, el empedrado de todas las calles del pueblo y la construcción del primer lavadero público en las inmediaciones de la fuente, formando dos extensas albercas, sobre las que se proyectó en nuestro tiempo el nuevo lavadero con pilas separadas. Promovió la adquisición de dos campanas nuevas para la iglesia, y, como detalle personal, entregó varias monedas de oro para que se fundieran con ellas, gesto espontáneo que no dejaría de sorprender en un político librepensador como don Laureano.

Su capacidad de liderazgo trascendió al campo político de la capital, alcanzando en plena juventud la jefatura del partido liberal moderado. Fue elegido diputado a Cortes en cinco legislaturas (1836, 1841, 1842, 1854 y 1859). En mayo de 1843, a raíz de los movimientos constitucionales, presidió, por designación popular, la Junta interina de gobierno de Almería, con la cooperación de importantes personalidades afectas al estamento moderado como el marqués de Torre-Alta, que ocupaba la vicepresidencia, don José Vilches, don José Tovar, don José Jover y otros notables almerienses de reconocido prestigio, a los que apoyaba la Milicia Nacional, cuerpo al que don Laureano pertenecía con la graduación de comandante.

En aquellos momentos de exaltación cívica y espíritu regeneracionista, don Laureano de los Llanos, en función de presidente de la Junta de Gobierno, dirigió a la ciudadanía almeriense un encendido manifiesto político por el que invocaba la salud moral en la vida pública, a la vez que, en nombre de la ciudad, se pedía el restablecimiento de la Constitución de 1837, iniciativa por la que el Gobierno central concedió a la ciudad de Almería el título a perpetuidad de “Decidida por la Libertad”.

Sus intervenciones parlamentarias merecieron siempre el elogio de su partido y el respeto de la oposición, pero el hecho que acrecentó su prestigio en las Cortes tuvo lugar al advenimiento de la joven Isabel II al trono de España, cuando nuestro diputado resultó elegido por el Congreso para constituir la comisión parlamentaria encargada de tomar cuentas a la reina gobernadora doña María Cristina, delicada y difícil misión que prueba la confianza a que era acreedor por la integridad de su carácter.

Felix honró la memoria de don Laureano dedicándole la calle principal del pueblo, la calle Real donde vivió y en la que nacieron sus hijos. El tiempo, que consolida nombres y costumbres, no ha extinguido en siglo y medio la dualidad que se produjo entre el antiguo nombre y su posterior nomenclatura como calle de Llanos.


Fuente: FELIX: En torno a su vieja historia
Autor: Luis López Navarro


.

No hay comentarios: